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Que ni el viento la toque

Crónica del Martes Santo 2022. Calvario

Redacción: Mario Hernández Maquirriaín

Fotografías: Marco A. Sánchez Nova y Manuel Molina Bolaños

Al golpe del llamador, la luz se hizo en el atrio de la ermita cuando La Amargura hizo acto de presencia. Sin duda, no hay nada más arrebatador que verla procesionar por sus dominios, su Barrio, el que la venera los 365 días del año.

«Que ni el viento la toque…» decía un poema que muchos aprendimos en nuestra infancia. Ni el viento, ni la lluvia, porque Ella ha vuelto a la calle para traer sosiego y calma.

La tarde del Martes Santo volvió a ofrecernos una de las estampas tradicionales de la Semana Santa que nunca se puede perder. La calle Calvario era un hervidero de gente subiendo a una Ermita que, cada Semana Santa, se convierte en insignia de la ciudad.

No es para menos, allí radica la Centenaria Hermandad del Calvario, la que ha tirado, durante décadas, de la Semana Santa de Mérida y ahora ha recibido el arropo de las Hermandades, como no podía ser de otra manera.

La lluvia quiso impedir que se obrara el milagro pero, a las 21.30 horas, media más del horario previsto, salía la Cruz de Guía de la Centenaria. Tras ella, un buen tramo de nazarenos de los Infantiles que, como cada Martes Santo, acompañan a la cofradía hermana.

La Oración en el Huerto comenzaba a avanzar por el atrio de la ermita en un auténtico huerto en el que se esforzaron los priostes, en ocasiones, el ingenio bien traído ofrece resultados evocadores. Rápidamente, el Misterio de la Flagelación comenzaba su chicotá para enfilar la calle Calvario, el rojo de los claveles contrastaba con la madera de los candelabros ofreciendo una visión cromática increíble.

El silencio se hizo presente cuando avanzó el dulce Nazareno del Calvario, sobre un monte de claveles se erguía elegante sobre su paso, que avanzaba con el único sonido del rachear de sus costaleros. Los bouquets de flores de la cornisa, elevaban la categoría de la elegancia.

Al golpe del llamador, la luz se hizo en el atrio de la ermita cuando La Amargura hizo acto de presencia. Sin duda, no hay nada más arrebatador que verla procesionar por sus dominios, su Barrio, el que la venera los 365 días del año. Elegante con flores en tonos rosa pálido y con toda su candelería encendida, la Amargura decía que, por derecho, ahí estaba Ella.

Recuperando el tiempo perdido, y con un susto por la lluvia, que intentaba hacer valer su papeleta de sitio, llegaron puntuales a la Carrera Oficial para, de manera fina, procesionaron frente a la concatedral sin girar los pasos, sólo Ella que, en un abrazo materno, lloró junto a los Infantiles que Rosario no pisara su plaza, pero ya lo hacía ella.

Un Martes Santo para recordar, solo Ella sabe qué pasará, una madre es la que sufre cuando riñen sus hijos, ayer se la veía algo más triste pero, a buen seguro, sabrá manejar la situación para, de manera fraternal, dar solución a todo.

«Que ni el viento la toque porque tiene pena de muerte el viento si la toca», el Calvario escribió, sin duda, una bella página en su ya dilatada historia.

Galería de Imágenes: Marco A. Sánchez Nova y Manuel Molina Bolaños.

Videos: Raúl Flores Hernández.

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