El faro que ilumina el universo eulaliense

El pasado domingo, 22 de septiembre, pasará a la historia de la ciudad como el día del inicio de un acto que, en años venideros se consagrará como una de las citas emeritenses de relevancia. El poder de convocatoria de Santa Eulalia quedó patente con la asistencia de cientos de fieles (a pesar del día y la hora) al Via Martyrum Santa Eulalia.


Los esfuerzos de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia y de su parroquia se vieron recompensados en un acto cargado de Fe y de historia.


El descendedero de San Antonio, en el final del Puente Romano, era cita obligada para encontrarnos con Eulalia viva. A partir de ahí, comenzó la procesión, emotiva, en la que pudimos ver las recreaciones que Livia (la niña Eulalia) iba realizando sobre la llegada de la Mártir a Mérida, con su coro angelical, para ser juzgada y nacida a la Luz en el Templo de Diana.
Y es que, por suerte para los emeritenses, tenemos los escenarios precisos y únicos que pisó la niña Mártir en su desafío por defender los valores cristianos.


La llegada a los lugares eulalienses marcaba el inicio con el que la Mérida de siempre, durante siglos, ha rendido culto a la Mártir hasta llegar a la puerta románica de la basílica que, a las 12, se abría para así sar paso al Día Jubilar del templo martirial.


Lágrimas de emoción, inmersión en la historia, testimonio eulaliense y de fe que estuvo arropado por las asociaciones recreacionistas Ara Concordiae y Emerita Antiqva mientras la Asociación Cultural Ubi Sunt? y el Coro Parroquial Manuel Dominguez nos trasladaban a otros tiempos.


Eulalia sigue siendo testigo de Fe, de Esperanza y, en su cripta, pudimos reflexionar sobre la importancia de la devoción que le profesan miles de personas en todo el mundo desde el punto de origen, el faro que ilumina el universo eulaliense.

Galería (Manuel Molina Bolaños):

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