Crónica Lunes Santo 2015

Fecha:
30 de Marzo de 2015
Redactor:
Mario Hernández Maquirriaín
Fotografías:
José Manuel Romero Cerrato (Mané)
Antonio José Moreno Barriga
José Luis Fernández Castillo (Jolufecas)
Luis Zama Álvarez

”¿por qué son infantiles? Los infantiles, curtidos en mil batallas, infantiles con barba y cara aniñada, infantiles que llevaban en la mano pequeñas promesas recién nacidas con su túnica blanca y su capa roja.”

 

CRONICA DE UN PALIO BLANCO

Los doce rosarios que colgaban de las bellotas del techo de palio de Nuestra Señora del Rosario marcaban el ritmo a una noche que prometía lágrimas y emoción nada más levantarse el palio hacia él, hacia Pablo, lo más al cielo posible. Y ese palio blanco y plata iba cautivando corazones, iba recogiendo promesas, cuentas de plata para la madre de los Infantiles que a los sones de las mejores marchas, fue navegando por las calles del recorrido procesional.

Fotografía: Jose Manuel Romero Cerrato (Mané)

Un barco blanco que se recreaba en la elegancia parsimoniosa del Cristo de Medinaceli, caoba y plata para el de la túnica morada que, cautivo, miraba con ojos de perdón a los miles de ciudadanos que, en la noche de ayer se preguntaban ¿por qué son infantiles? Los infantiles, curtidos en mil batallas, infantiles con barba y cara aniñada, infantiles que llevaban en la mano pequeñas promesas recién nacidas con su túnica blanca y su capa roja. Infantiles que, cautivados por el Cristo de Medinaceli, no consienten que se injurie a un Cristo maniatado, que miraba al cielo diciéndole a Pablo y a Jesús Cabezas, “cuidad vosotros de mi madre, que para eso os la di y por eso Ella os ha recibido”.

Fotografía: José Luis Fernández Castillo (Jolufecas)

El Cristo de las Injurias recibía en loor de multitudes cada levantá, con ese ritmo frenético y con fuerza al que nos tienen acostumbrados sus portadores. La soberbia elegancia del caminar del Cristo de las Injurias, a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la OJE, impregnaba el ambiente expectante por ver a la Señora que, por Sagasta, comenzaba a emprender una chicotá de 7 minutos a los sones de la marcha “Mi Amargura” toda una delicia para la vista… y para los oídos. Con puntualidad británica la hermandad se plantó en la iglesia y cambió el escenario de la Salve, más recogida y más sentida, más íntima, más personal, más oracional, menos jubilosa y sobre todo, con una brillante organización.

Fotografía: Antonio José Moreno Barriga

Mérida imponente, calles abarrotadas, recorridos puntuales, un Lunes Santo redondo. Y se les notaba a los infantiles, grandes cofrades que, a partir de hoy comenzarán la siembre para la cosecha del año próximo. Ya en el Martes Santo, la Virgen del Rosario se quedaba sola en la parroquia, con los pasos de Cristo mirándola de frente. Una conversación hermosa que… sólo ellos conocen. Son las cosas estas que deja la Semana Santa y que son el inicio de lo que encontraremos hasta llegar al Resucitado.

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