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Septenario a la Virgen de los Dolores. Séptimo día. Viernes de Dolores

INTRODUCCIÓN: culmina hoy el Septenario a la Virgen de los Dolores.

En este Viernes de Dolores, a Ella le presentamos la situación actual de la Humanidad.

SÉPTIMO DOLOR: Sepultura de Jesús y Soledad de la Santísima Virgen de los Dolores.

HIMNO: Ay dolor, dolor, dolor.

¡Ay dolor, dolor, dolor, por mi hijo y mi Señor!
Yo soy aquella María del linaje de David:
¡Oíd, hermano, oíd la gran desventura mía!
A mí me dijo Gabriel que el Señor era conmigo,
y me dejó sin abrigo más amarga que la hiel.
Díjome que era bendita entre todas las nacidas,
y soy de las doloridas la más triste y afligida.
Decid, hombres que corréis por la vía mundanal,
decidme si visto habéis igual dolor que mi mal.
Y vosotras que tenéis padres, hijos y maridos,
ayudadme con mis gemidos, si es que mejor no podéis.
Llore conmigo la gente, alegres y atribulados,
por lavar cuyos pecados mataron al Inocente.
¡Mataron a mi Señor, mi redentor verdadero!
¡Dolida!, ¿cómo no muero con tan extremo dolor?
Señora, santa María, déjame llorar contigo,
pues muere Dios y mi amigo, y muerta esta mi alegría.
Y, pues os quedan sin Hijo, dejadme ser hijo vuestro.
¡Tendréis mucho más que amar, aunque os amen mucho menos! Amén.

Del Santo Evangelio según San Mateo (27, 57-60)

Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.

Palabra del Señor.

INTENCIÓN PARA TODOS LOS DÍAS:

Unidos como hermanos, pidamos al Señor y a la Santísima Virgen de los Dolores:

  • Por todos los enfermos, de un modo especial por todos los afectados por el coronavirus o por enfermedades graves.
  • Por los sanitarios y por todas las personas que, en estos días de crisis, se exponen para servir al bien de todos.
  • Por todos los difuntos.
  • Por los familiares de los enfermos y de los difuntos.
  • Por toda la humanidad.

Pedimos salud para los enfermos, la vida eterna para los difuntos, esperanza y fortaleza a todos los que sirven al bien de los demás, así como a los familiares de unos y otros.

Para todos, pedimos que cese esta pandemia.

ORACIÓN FINAL: STABAT MATER DOLOROSA

La Madre piadosa estaba

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía;

cuya alma triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera,

Madre piadosa, si os viera

sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,

vio a Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,

que rindió desamparado

el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,

hazme sentir tu dolor

para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,

mi corazón abrasado

más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,

en mi corazón imprime

las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,

divide conmigo ahora

las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar

y de veras lastimar

de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo

en la cruz, donde le veo,

tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,

llore ya con ansias tantas,

que el llanto dulce me sea;

porque su pasión y muerte

tenga en mi alma, de suerte

que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore

y que en ella viva y more,

de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda,

y contigo me defienda

en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte

de Cristo, cuando en tan fuerte

trance vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma

el cuerpo, vaya mi alma

a su eterna gloria. AMÉN.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LOS DOLORES

Santísima Virgen de los Dolores,

Madre y Discípula de Cristo;

compañera de tu Hijo en su misión salvadora; Madre de Dios y Madre nuestra, presente en la hora decisiva de nuestra redención.

Tú, la Madre del Nazareno,

que caminaste con Cristo hasta el Calvario; Tú, que, junto a la cruz,

bebiste el cáliz de la Amargura;

concede a tus hijos, los hermanos de la Cofradía del Santísimo Cristo del Calvario, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísima Virgen de los Dolores y María Santísima de la Amargura, de Mérida,

recordar que quienes hemos sido incorporados a Cristo, fuimos incorporados a su muerte y a su resurrección.

Danos, Madre, la gracia de ser, como Tú, fieles a Cristo y a todos los Cristos vivos que sufren.

Santísima Virgen de los Dolores,

sé tú nuestro camino para aprender a vivir, en la Iglesia, el Evangelio de Jesucristo Resucitado, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

 

NOTA: EL SEPTENARIO SE PODRÁ SEGUIR A TRAVÉS DE LA MEGAFONÍA DE
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AL TERMINAR EL SEPTENARIO, CELEBRAREMOS LA EUCARISTÍA, A LA QUE
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