Reseña Histórica

Por Mario Hernández Maquirriaín (Periodista y portavoz de la Junta de Cofradías)

La Semana Santa de Mérida es la suma de un conjunto de matices que la convierten en la principal celebración del calendario de la ciudad. Matices que le confieren una identidad propia, no exenta de influencias de otras Semanas Santas. Podría datarse el orígen de la Semana Santa de Mérida alrededor de 1480 con la procesión de disciplinantes del Santísimo Cristo de la O, que se venera en la Concatedral de Santa María y que en la actualidad es el titular de la Agrupación de Hermandades y Cofradías y preside el espectacular Vía Crucis en el Anfiteatro Romano en la madrugada del Jueves Santo.

Nuestra Semana Santa ha pasado por los altibajos propios de cada época. Fue la creación de la Junta de Cofradías, en 1978, el impulso definitivo a dicha evolución. Así, se vivieron años de eclosión durante la década de los 80. Sirva como ejemplo el hecho de que, en 1979, solo cuatro pasos salían a hombros, el resto lo hacían a ruedas. En 1989, en cambio, sólo eran cuatro los que salían a ruedas. Este dato, por insignificante que parezca, es botón de muestra del “boom cofrade” que se vivió durante esos años y que se prolongó hasta finales de los 90 Tanto es así, que de cinco hermandades de penitencia existentes en el año 1993 se ha pasado a contar con nueve en la actualidad. Son muchos los elementos que la hacen única. Las cofradías procuran aprovechar el conjunto monumental para ofrecer estampas inigualables que le confieren, sin duda, un marcado carácter singular. Otro elemento de distinción lo marca el no tener definido un modelo único de Semana Santa. De esta manera, y como siempre se dice, se encuentra a caballo entre Castilla y Andalucía siendo la influencia de la segunda mucho más destacada que la primera. Todo ello fruto de la ubicación geográfica de la ciudad, nudo de comunicaciones de la Comunidad Autónoma, y punto importante y referente de la Vía de la Plata. De esta manera, podemos encontrarnos con pasos llevados a costal al más puro estilo sevillano, a doble varal, con un estilo más gaditano, a varal con un estilo más castellano e incluso, en este sentido, una influencia malagueña en el caso de la Cofradía de las Tres Caídas. En el adorno de pasos, y en los enseres de cada una de ellas, las influencias son netamente sevillanas. Con la salvedad de la procesión del Cristo de la O, la más castellana de todas, en su conformación, su desarrollo y la austeridad de todos sus elementos, o la procesión del Santísimo Cristo del Calvario, en la madrugada del Viernes Santo, y su posterior descendimiento y entronización en la Urna del Santo Entierro.

Lejos de conformar a una Semana Santa sin personalidad propia, la hacen única. El Miércoles de Ceniza marca la frontera que marca la cuenta atrás para un nuevo Domingo de Ramos, los cultos en las Hermandades se van sucediendo sin solución de continuidad. Tríduos, quinarios, funciones principales, multitudinarios besamanos o besapiés como el de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen más venerada por los emeritenses, el primer viernes de marzo. Nuestra Cuaresma tiene sabor a pregones, así el Teatro Romano acoge el Pregón Musical (apagado en el último año por la tan traída crisis económica). En dicho acto, un Paso salía a la escena mientras las mejores bandas (Cigarreras, San Juan Evangelista, los Polillas de Cádiz…) interpretaban marchas. El pregón del Costalero supone el mejor homenaje a los hombres y mujeres de abajo, cerrando el ciclo el Pregón de la Semana Santa que cuenta con firmas tan destacadas del panorama nacional como Pilar Urbano, el Padre Castillejo, Ignacio Villa o Cristina López Slighcting o Sánchez Adalid. El Certamen Nacional de Saetas pone el broche de oro a las vísperas. Considerado como uno de los mejores de España por la calidad de los participantes. Entre los ganadores han destacado cantaores de distintos puntos de la región así como de Andalucía, Murcia y Madrid que tienen la obligación de cantar en uno de los días de la Semana Santa. Entre ellos destacan el Niño de Badajoz, Inma del Moral, de Utrera (Sevilla), Mari Luz, de Don Benito o Arroyito, de Córdoba.

Contamos, igualmente, con importantes muestras de la imaginería que abarcan Escuelas tan importantes como la Granadina, Castellana y Sevillana del siglo XVII, destacando a Blas Molner o la reciente atribución del Nazareno al insigne imaginero Luis Salvador Carmona, tallas anónimas de los siglos XV y XIX, junto a tallas más actuales de imagineros de gran prestigio como Luis Álvarez Duarte, Francisco Berlanga de Ávila, Juan de Ávalos y Eduardo Zancada. Destaca, sobretodo, la impresionante imagen del Santísimo Cristo de la O un crucificado datado en el siglo XIV, según se desprende del estudio realizado en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales con motivo de su restauración en el año 1989. Hablar del Via Crucis del Anfiteatro es hablar de nuestro buque insignia, no solo por el escenario en el que se celebra, sino por elementos como los cantos de la Capilla Gregoriana del Santísimo Cristo del Calvario que ofrecen un repertorio que da mayor solemnidad y recogimiento al acto. El anfiteatro se prepara para la ocasión profusamente iluminado con teas al estilo de la época romana con una gran cruz luminosa en el centro del mismo siendo escoltada la imagen y, a modo de guardia, por la Centuria Romana de Mérida. Las procesiones en la Semana Santa de Mérida comienzan el Domingo de Ramos hasta la madrugada del Domingo de Resurrección. Teniendo establecida como “Carrera Oficial” la puerta de la Concatedral de Santa María, por la que deben pasar cada una de las procesiones. En total, se desarrollan 17 Estaciones de Penitencia con un total de 35 pasos procesionales entre Misterios y Palios. La Semana Santa de Mérida supone, en definitiva, una perfecta conjugación de nuestro pasado histórico con la realidad actual de la ciudad de Mérida.

Influencias

En la Semana Santa de Mérida, recibimos influencias que provocan un contraste a la hora de analizarla en su conjunto. Así, la influencia netamente andaluza, fundamentalmente Sevilla, se palpa en la forma de llevar los pasos por parte de los costaleros, la orfebrería, la música procesional, así como en su imaginería, destacando las imágenes de Vírgen de Álvarez Duarte que, si bien dos han salido de su gubia, el resto ha sido sometido a restauraciones e intervenciones que le han dado el toque “Duartino” a sus rostros. Contraste con la influencia castellana de la Procesión del Cristo de la O, los nazarenos, con verduguillo, portan faroles de forja al estilo castellano en un riguroso silencio solo roto por el tañir de la campana. Lo mismo ocurre con la Procesión del Cristo del Calvario, en la que canto hispano-mozárabe de la Capilla Gregoriana ante el Sagrario de Cristo Rey o el motete renacentista interpretado por el Coro de Cámara “UBI SUNT?” durante el acto del descendimiento nos alejan de los momentos de fervor y exaltación de esa influencia más sureña.

Formas de llevar los pasos

En Mérida los pasos se llevan a costal y a varal (con la vertiente del doble varal). Todo ello fruto de la inyección e influencia andaluza que van recogiendo la juventud cofrade. Los costaleros y portadores (término que utilizamos en Mérida para los que cargan a varal) son hermanos de cada cofradía. Comienzan sus ensayos alrededor del mes de noviembre y a lo largo del año, realizan sus respectivas convivencias y participan de forma activa en la vida de la Hermandad organizándose en sus respectivas cuadrillas. Hay muchos portadores y costaleros que, a lo largo de la semana, portan varios pasos, siendo hermanos de cada una de las Hermandades con las que procesionan.

Peculiaridades destacadas de nuestra Semana Santa:

Marco arqueológico

El conjunto monumental de la ciudad supone, como decimos, el escenario perfecto para la Pasión. El puente romano, la alcazaba árabe, el Anfiteatro, el Arco de Trajano, el templo de Diana, donde se celebra el denominado “Juicio de Caífás” en el que, con el paso de Jesús de Medinaceli, se realiza la respresentación del Juicio de Pilatos a Jesús que, previamente, ha llevado Caifás a su presencia. Las Hermandades intentan, en la medida de lo posible, que los recorridos penitenciales abarquen el mayor número de enclaves monumentales posibles. Afortunadamente, la distancia entre ellos no es mucha, con lo cual, puede darse el caso de que una hermandad pase por tres de ellos, por ejemplo. Asi mismo, la estrechez de las calles del centro de la ciudad aporta su “tipismo” a las procesiones de Semana Santa, así, nos encontramos con calles, junto al templo de Diana, donde los palios van, literalmente, rozando los balcones, con el consabido esfuerzo de capataces y costaleros.

Historia de las Hermandades

Destaca, en cuanto a la antigüedad de las Hermandades, la Vera Cruz, del siglo XVI, y ya del XVII la cofradía del Calvario, el resto de hermandades son posteriores a 1928, año en que se refunda la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Es precisamente el Nazareno, de Salvador Carmona, la imagen más venerada de la ciudad. Acompañado por más de 600 penitentes, protagoniza la ceremonia del Encuentro con Nuestra Señora del Mayor Dolor ante miles de emeritenses se echan a la calle para contemplarlo. Otras imágenes de especial veneración son el Cristo de Medinaceli, de la Cofradía Infantil que si bien no es una imagen de gran valor artístico (fue adquirida a la Casa de Flandes en Madrid) si cuenta con la veneración popular que suelen tener las imágenes de esta advocación. Igualmente la Virgen de la Amarguda, de Pineda Calderón, que preside la Ermita del Calvario y procesiona el Martes Santo y la Virgen de los Dolores, de gran tradicion y arraigo en la ciudad.

Procesiones más significativas

Las Procesiones más significativas son las de la Entrada en Jerusalén (la Burrita) el Domingo de Ramos y en la que participan cientos de niños, así como la del Cristo de las Tres Caídas, atravesando el Puente Romano, el Encuentro del Nazareno con la Virgen del Mayor Dolor, el descendimiento del Cristo del Calvario y la procesion matinal de la Virgen de las Angustias con la Virgen de la Esperanza. Y, fundamentalmente, el Vía Crucis en el Anfiteatro.

Costumbres propias

En cuanto a costumbres propias es típica la visita a Sagrarios el Jueves Santo, y el comer en familia, fundamentalmente fuera de casa, el mediodía del Viernes Santo cuando se recoge la Esperanza a las tres de la tarde y se espera al Santo Entierro que sale a las seis. Así mismo, en la procesión del Resucitado se reparten grandes piruletas con el escudo de la Cofradía. El caramelo típico, que reparten los nazarenos de todas las cofradías excepto Vera Cruz y Tres Caidas, es el denominado Caramelo de la Martir (un caramelo de limón realizado artesanalmente por una confitería emeritense) que goza de gran tradición. Además, cuando algún paso procesiona ante el Hornito de la Mártir Santa Eulalia, se para o gira para rendir pleitesía a la Patrona. En la cofradía del Prendimiento, los nazarenos van unidos por una soga desde el primer farol hasta el último.

Situación actual de las Cofradías y de la Semana Santa.

Labor de las cofradías

Las Hermandades se muestran vivas y activas durante todo el año. Es más, en la actualidad, se está realizando una árdua labor de concienciar a los ciudadanos de que las cofradías no sólo están para realizar las procesiones de Semana Santa. Así, cumpliendo con nuestro principal objetivo, que es la caridad y la ayuda a los más necesitados, se ha puesto en marcha el programa “Cofrades Solidarios” en el que, con una suscripción mensual de 3 euros, se adquieren alimentos para los más necesitados. Además, cada Hermandad realiza labores asistenciales en sus parroquias, alguna incluso, organiza campañas de extracción de Sangre.

Participación de los hermanos

Los hermanos, no en la gran medida en la que se desearía, se muestran activos y participativos en las actividades que se marcan en el calendario de cada hermandad. Además, es frecuente que miembros de las hermandades participen en las actividades que organizan otras y así se fomenta la convivencia. Fuera del boom que nos llevó hasta los noventa, la Semana Santa de Mérida ha mostrado un importante auge con la creación, hace poco más de 10 años, de dos nuevas hermandades. Las redes sociales y las nuevas tecnologías, suponen su mejor escaparate. Los jóvenes se sienten atraidos y buscan un estilo de vida distinto. La media de Hermanos en las cofradías roza los 700, excepto el Nazareno que supera los 1500.

Auge de la Semana Santa

Sin duda, la reciente declaración como Fiesta de Interés Nacional ha supuesto un revulsivo en la ciudad para que, aún más, se valore el trabajo de las Hermandades y muchos ciudadanos se acerquen a ellas. Igualmente, dicha declaración ha supuesto un revulsivo a las propias hermandades a las que se les exige más si cabe.

La Semana Santa como reclamo turístico para la ciudad

La Semana Snata es, junto al Festival de Teatro Clásico, la fecha en la que la ciudad registra un mayor número de visitantes. Muchos de ellos, incluso, aprovechan la ubicación céntrica de Mérida para convertirla en cuartel general y ver las Semanas Santas de Caceres, Badajoz o Jerez de los Caballeros. La Semana Santa de Mérida se ha convertido, en los últimos años, en un referente turístico de primer orden. Prueba de ello son las cifras de registro de número de visitantes en los monumentos de la ciudad y en la propia Oficina Municipal de Turismo así como la ocupación en los diferentes establecimientos hoteleros de la ciudad. La capacidad hotelera de la ciudad es amplia y ofrece la posibilidad de pernoctación desde el único establecimiento de cinco estrellas en pleno centro de la ciudad, hasta una amplia variedad de establecimientos ubicados, en su mayoría, en las inmediaciones del casco histórico. La ciudad de Mérida cuenta en la actualidad con 17 establecimientos hoteleros con una capacidad total de 1.584 plazas hoteleras, a los que habrá que sumar las más de 250 plazas que se crearán con la puesta en funcionamiento de dos nuevos establecimientos hoteleros a lo largo de 2008. Asimismo, numerosos visitantes pernoctan en localidades de los alrededores de la ciudad como Torremegía o Almendralejo. Desde el año 2.000 la media de ocupación hotelera fue del 100% manteniéndose en esta línea hasta la actualidad. El aumento del número de visitantes se refrenda por las cifras “oficiales” que ofrecen el Consorcio de la Ciudad Monumental, el Museo Nacional de Arte Romano y las Oficinas de Información Turística de la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Mérida. De todos los datos ofrecidos por los establecimientos hoteleros y los organismos oficiales, sobresale la jornada del Miércoles Santo y a partir de ésta, notándose un importante aumento en el número de visitantes apreciándose, no obstante, un aumento importante a partir de la jornada del Lunes Santo en los dos últimos años. Los últimos datos arrojan que más de 25000 personas visitaron Mérida en la pasada Semana Santa.

CONCLUSIÓN

La Semana Santa de Mérida mira a un futuro esperanzador. Prueba evidente es, precisamente, el hecho de estar aquí, mostrándosela a todos ustedes. El futuro de nuestra Semana Santa está en buscar el equilibrio perfecto entre cofradías y ciudad. En el aprovechamiento, más si cabe, del entorno monumental. Como es futuro, todo quedará pendiente del cronista correspondiente. No obstante, si con todo lo dicho, no se hacen una idea de nuestra Semana Santa, lo mejor es que la vean, la vivan y la sientan. Que se mezclen entre los cofrades. Que sean capaces de aguantar la emoción cuando los pequeños infantiles acompañen a la Burrita, o cuando la Amargura sube al Calvario, o cuando vean al Nazareno caminar ante la larga hilera de penitentes. O con el soberbio esfuerzo de los portadores del Descendimiento, o con la algarabía de la Cofradía de la Paz. Quizás, si no, con el destello de los ojos de Nazaret, o con los pies del Cristo de los Remedios, donde nacen recuerdos de padre a hijo. Será entonces, cuando sientan la Esperanza perderse en Santa Eulalia o al Mayor Dolor regresar a su basílica cuando, sin duda alguna, podrán decir aquello de “he vivido una semana santa única en el mundo”.

Video promocional de la Semana Santa de Mérida. Autor: Miranda Producciones

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