Emoción contenida en la Gala de Premios Cofrades de la Cope y el Ayuntamiento de Mérida

Redactor: Mario Hernández

Fotografías: Paco Rosco Rosco

La del viernes 8 de abril fue, nuevamente, la gran noche de la Semana Santa emeritense. La Cadena Cope, con el gran Paco Vadillo a la cabeza, dió una vuelta de tuerca más a un acto que ya está anclado, a fuego, en la agenda cofrade emeritense. Un acto que contó con actuaciones brillantes como la de la cantante Rosario Abelaira o los jóvenes músicos de Mérida y Almendralejo que adaptaron, para la ocasión, dos marchas procesionales. O para la imagen del documental Hosanna, que está gestando la Cofradía Infantil con la Dirección General de Turismo, o las imágenes resumen de las retransmisiones de Semana Santa de Televisión Extremeña que, un año más, ha vuelto a estar al pie del cañón con escasos medios y recursos y mucha profesionalidad. Y es que, como decía Vadillo, dar las gracias es gratis y, aunque muchas veces nos cueste, siempre es agradable esa palmadita en la espalda que reconforte el esfuerzo por el trabajo realizado de manera altruista a quienes con su tiempo construyen Mérida. Nos cuesta ser agradecidos, pero esa noche, echando una visual por el auditorio de Nueva Ciudad, podíamos encontrar comparsistas, chirigoteros o miembros de asociaciones de vecinos unidos por un denominador común: la Semana Santa.

Noche de agradecimientos a la historia viva de la Semana Santa, encarnada en la figura de Pablo Burgos, al esfuerzo de aquellos que no miran para otro lado ante los problemas de los demás englobados en el Cofrade Solidario, a la ilusión cofrade de quienes comienzan a tomar responsabilidad con un extraordinario grupo de Priostía del Calvario, jóvenes y sobradamente preparados. Agradecimiento en la emoción sentida entre una madre y un hijo, en la figura de Paco Sayago, emoción contenida entre dos amigos, herederos de la ‘generación Antonio Campos’ al homenajear a Francisco González y agradecimiento del pueblo extremeño a quien ha depositado «en su tierra» el rostro más bello de la Madre de Dios, el extremeño Alvarez Duarte.

Una noche sentida, de emociones, sin colores de ningún tipo salvo el morado penitencial de la iluminación del acto. Porque en ese escenario hubo reconocimientos sinceros y palabras que salieron del corazón. Esta es la senda por la que ya discurre nuestra Semana Santa. Una senda en la que las cofradías no avanzan solas por el camino. Dar las gracias es gratis, Paco Vadillo, así que gracias por hacer Mérida y construir, desde Cope, nuestra Semana Santa. Tu trabajo, como siempre, es impagable.

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