Crónica Viernes Santo 2015

Fecha:
3 de Abril de 2015
Redactor:
Luís Miguel González Pérez
Fotografías:
José Luis Fernández Castillo (Jolufecas)
José Manuel Romero Cerrato (Mané)
“Tras una madrugada en la que hemos asistido a la escenificación de la muerte en cruz de Nuestro Señor Jesucristo, muestra del inmenso amor de Dios hacia los hombres, y con la esperanza puesta en su resurrección, el Viernes Santo se va abriendo camino en Mérida. Amanece un día luminoso, que invita a emeritenses y foráneos a salir a calle para seguir disfrutando de nuestra Semana Santa.“

VIERNES SANTO

Mañana del Viernes Santo. En esta mañana festiva, el protagonismo es de la Cofradía Ferroviaria del Descendimiento, Santísima Virgen de las Angustias y Nuestra Señora de la Esperanza. El atrio de la Basílica de Santa Eulalia es un continuo trasiego de nazarenos, músicos, costaleros y damas de mantilla, que se preparan para el momento que han estado preparando durante todo un año, el momento de realizar su segunda estación de penitencia, protagonizando la mañana del Viernes Santo. La Cruz de guía, se sitúa en la puerta del atrio de Santa Eulalia, y comienzan a oírse las instrucciones del capataz a sus costaleros, que con primor van haciendo avanzar el paso con la imagen de la Virgen de las Angustias, bellísimo conjunto escultórico, obra de Juan Blanco Pajares, que representa una piedad, en la que la Virgen María recoge en su regazo el cuerpo sin vida de Cristo, mostrando en su rostro el dolor que solo una madre puede sentir ante la muerte de su hijo. Tras ellos una cruz desnuda, sobre la que aún reposa la escalera utilizada para realizar el descendimiento. Un cordón de claveles blancos sirve de crestería a este paso, que va acompañado por sus nazarenos, que visten túnica y cubre rostro azul, como el manto de la Virgen, y fajín y capa negra. El acompañamiento musical es realizado por la Agrupación Musical “La Oliva”, procedente de Oliva de Mérida.

Tras ella, Nuestra Señora de la Esperanza, magnífica obra también realizada por Juan Blanco Pajares, que procesiona bajo un palio verde, primorosamente bordado en oro, los mismos colores de su manto. En el frontal de sus respiraderos una pequeña talla de Santa Eulalia, que desde su Hornito les ve alejarse, subiendo por la Avda. de Extremadura. Nazarenos que visten también de blanco y verde, y la Banda de Música “Santa María Egipciaca”, de Corte de Peleas, la acompañan.

La procesión va realizando su itinerario, y nos va dejando momentos de gran belleza, como es su paso bajo el Arco de Trajano, donde los costaleros nos regalan hermosas “revirás”, la entrada en la Plaza de España, bajando por la estrecha calle Pintor Madridejos, la presentación ante la Concatedral, la salve cantada por la Banda que acompaña a Nuestra Señora de la Esperanza, su caminar ante el Templo de Diana y el Foro, la bajada de la cuesta de José Ramón Mélida y la llegada a la Basílica de Santa Eulalia, pasando ante el Hornito. En su entrada, un recuerdo para un hermano que ha pasado por un mal momento, hace que los costaleros realicen un último esfuerzo para culminar con brillantez esta estación de penitencia.

Fotografía: José Luis Fernández Castillo (Jolufecas)

Tarde del Viernes Santo. Santo Entierro. Todo parece haber concluido, la imagen del cuerpo sin vida del Santísimo Cristo del Calvario yace en el interior de su urna, y el pueblo de Mérida se agolpa en los alrededores de la ermita del Calvario para acompañar al cortejo fúnebre, y siguiendo sus pasos, la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Nazarenos y Hermanos Mayores de todas las Cofradías de nuestra ciudad, portando sus insignias y estandartes, autoridades y una amplia representación de la Corporación Municipal, encabezada por nuestro Sr. Alcalde, dan la bienvenida al Arzobispo Coadjutor de nuestra Diócesis, D. Celso Morla Iruzubieta, que presidirá esta procesión.

La Cruz de guía inicia su itinerario y tras ella todo el cortejo fúnebre. La vista de la procesión, desplegada a lo largo de la calle Calvario en una bella imagen, que tiene como protagonista la urna de cristal en la que reposa la imagen del Cristo del Calvario, portada a varal por portadores que visten el habito morado de esta histórica Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Calvario, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísima Virgen de los Dolores y María Santísima de la Amargura, que hunde sus raíces en el siglo XVII, en 1667 está documentada la primera referencia escrita, que da fe de la existencia de una Hermandad a la que se ceden los terrenos donde será edificada la Ermita del Calvario, hoy desaparecida, y de cuyo solar parte esta estación de penitencia. Pocos años antes, concretamente en 1659, se tienen las primeras referencias de la imagen del Santísimo Cristo del Calvario.

Fotografía: José Luis Fernández Castillo (Jolufecas)

Siguiendo los pasos de Cristo, va caminando el palio con la Virgen de los Dolores, imagen anónima de 1892, en cuyo blanco rostro destacan sus ojos llorosos, que pierden su mirada al frente, buscando a su hijo. Sostiene en su mano izquierda la corona de espinas retirada de la frente de Cristo y viste una saya negra bordada en oro, los mismos colores de su manto y su palio. La candeleria encendida ilumina su hermosa cara, y el humo de incienso que la precede la rodea con amor. Los varales que sostienen el palio se mecen al compás del paso que marcan sus abnegados costaleros, que nos van regalando hermosas “chicotás” llenas de elegancia y lentas y cadenciosas “revirás” como la realizada en la esquina de San Francisco con Concepción.

La procesión va llegando a Plaza de España, absolutamente abarrotada de público que pacientemente aguarda para ver el paso de estas Santas imágenes, y que valora el esfuerzo realizado por sus costaleros, que con ellas son protagonistas de esta tarde, en la que el calor y el esfuerzo realizado van haciendo mella. Demostrando que son gente hecha de corazón, fuerza y fe, que les lleva a realizar un esfuerzo, a veces sobrehumano para hacer llegar al pueblo de Mérida, los misterios de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Llegamos a la Concatedral, en la que despedimos a nuestro Arzobispo Coadjutor, y continuamos camino por San Salvador, para llegar al Callejón de la Amargura. Pocos rincones de Mérida, mantienen este intenso significado cofrade. En él el rostro de la Virgen de los Dolores parece que expresará más dramáticamente la pérdida de su hijo, y a sus pies, sus costaleros emplean sus últimas fuerzas para realizar nuevas “levantás” llenas de sentimiento y dolor que sobrecogen a los que las presencian.

Fotografía: José Manuel Romero Cerrato (Mané)

La procesión regresa al Barrio, y sube sus calles buscando su ermita. Al paso por la Parroquia de Cristo Rey, su coro regala canticos a las imágenes, que detienen su marcha por un instante. Los costaleros realizan un último esfuerzo y llegamos a la ermita del Calvario, donde concluye este Santo Entierro, ante la mirada del numeroso público que dirige sus ojos a las imágenes que, lentamente, van entrando en su Ermita.

Noche del Viernes Santo. Pasadas las doce de la noche se vuelven a abrir las puertas de la ermita del Calvario para que la Señora de esta noche emeritense, la Virgen de los Dolores, esta vez desprovista de su palio y bajo la advocación de la Soledad, vuelva a estar en la calle, para pasearse por su Barrio, sola, buscando a su hijo, anhelándolo, recordándonos a tantas madres que han sufrido la pérdida de su hijo. A paso largo se va paseando por el Barrio, tras ella sus mujeres, rezando por sus familiares. Estamos ante una de las procesiones de Mérida que te sobrecoge y te hace darte cuenta que sean del tipo que sean tus dolores, Ella te los aliviará.

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