Crónica Miércoles Santo (Tres Caídas) 2016

Fecha:
23 de marzo de 2016
Redactor:
Paco Vadillo Solis
Fotografías:
José Luis Garrido
Francisco Rosco Rosco
“Desde el barrio de Nueva Ciudad y ante la atenta mirada de miles de vecinos, la cofradía puso la cruz de guía en la calle saboreando cada metro de su recorrido.”

LAS TRES CAIDAS

El imaginero sevillano Francisco Berlanga de Ávila esculpió al Santísimo Cristo de las Tres Caídas dejando al descubierto un estudio anatómico espectacular. Con todos los detalles. Un cuerpo desnudo, en el que cada músculo se tensa y donde se descubre en su rostro el sufrimiento del peso de la cruz. Desde el barrio de Nueva Ciudad y ante la atenta mirada de miles de vecinos, la cofradía puso la cruz de guía en la calle saboreando cada metro de su recorrido. De su largo caminar por la ciudad que le lleva a ser la única hermandad que cruza el río Guadiana por el imponente puente Romano.

Este año han prescindido de la túnica que esconde el cuerpo de Jesús en sus caídas. Y con este gesto, la hermandad ha conseguido transmitir mayor realismo y fidelidad de la imagen bíblica que pasean por la ciudad. Una imagen que, acompañada por su cirineo, realiza una estación de penitencia que se prolonga más de seis horas. Su multitudinaria salida estuvo aderezada por el cante de una saeta a cargo de una de las madrinas de Nuestra Señora de la Misericordia que esperaba frente a la iglesia de Los Milagros la llegada de los dos titulares de la cofradía.

Fotografía: Francisco Rosco Rosco

Otro de los detalles no visibles de esta hermandad ocurre bajo el paso de la Misericordia, donde se encontraba su hermano mayor, Agustín Pérez, que en su primer año en el cargo decidió llevar sobre sus hombros, como lleva realizando en los últimos lustros, el peso de la imagen de su virgen.

La procesión transcurrió por las calles de la ciudad con puntualidad. Llegando incluso minutos antes de lo previsto a carrera oficial, donde le esperaba Nuestra Señora del Rosario en la concatedral de Santa María. Pero antes, junto a la Loba Capitolina, y tras cruzar el puente, les esperaba Luis Manuel Pérez, presidente de la Junta de Cofradías de Mérida, para realizar la lectura de la primera de las tres caídas que protagonizan su recorrido. La segunda se realizó bajo el Arco de Trajano y la última a la llegada a su Iglesia. Todas ellas, contaron con numeroso público que rezó junto a los cientos de cofrades con los que cuenta esta hermandad de barrio.

Fotografía: José Luis Garrido

El caminar impasible, sereno, reflexivo del paso del cristo se debe al trabajo y la experiencia de su capataz, Guillermo González con la ayuda de Paqui López, que podrían dirigir a su cuadrilla con los ojos cerrados. Sus toques de campana marcan el pulso del caminar de toda la hermandad por las calles de Mérida. Al igual que lo hacen Agustín Jiménez y Juan Diego Cortés al frente de la Misericordia. La virgen con el manto más extenso de la Semana Santa emeritense. Cuyo azul inhunda cada rincón de la capital extremeña y que se lleva los suspiros de miles de devotos. Con la escolta de la Policía Nacional, en ambos pasos, las dos imágenes recorren la ciudad ante el asombro de los presentes por las dimensiones de los tronos y la serenidad con la que son portados por los más de 120 valientes que realizan la penitencia debajo.

La vuelta, en silencio absoluto, recorriendo de regreso el Puente Romano de Mérida, representa uno de los momentos de oración más intensos de cuantos se viven en nuestra Semana Santa. Un silencio que se rompe con la llegada de nuevo a su parroquia, donde cientos de vecinos les esperan para realizar un encuentro, casi a oscuras, sólo rota por la luz de la candelería de la Misericordia. Tras el encuentro emotivo, los dos pasos emprendieron la entrada en el templo. Aunque en el año de la Misericordia, veremos en tan solo unas semanas nuevamente a la hermandad del ‘polígono’ de nuevo por las calles de Mérida.

Galería Fotográfica:

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