Crónica Miércoles Santo (Nazareno) 2016

Fecha:
23 de marzo de 2016
Redactor:
Celia Lafuente López
Fotografías:
José Luis Garrido
Manuel Molina Bolaños
“Ellos también van con el palio que sale del atrio de Santa Eulalia: “…tu hijo va con la cruz al monte calvario.” y Nuestra señora del Mayor Dolor busca a su amado hijo con la santa humildad de su entereza.”

PENITENCIA, CADENAS Y MADERA

Como cada Miércoles Santo, Mérida brilla. La Cruz de Guía de los castillos se planta en la calle, avanza con miles de miradas atentas que esperan, como siempre,  al Nazareno y al Mayor Dolor. Entre el morado y el blanco de sus túnicas deslumbra el color vino de la saya del Cristo. Avanza, en volandas con su alma marchita, atestada de dolor, en busca de su madre, refugio de cualquier ser humano. Y al paso del Nazareno, con la cruz al hombro por redimir nuestras culpas, te preguntas: ¿Qué otra cosa pudo hacer?

Suena a penitencia, a cadenas y madera. Suena a promesas que acompañan al Nazareno en su dolor. La Oje de Mérida hace la senda más firme e irrumpe el silencio sepulcral de cada penitente. Olor a Lirio y Cirio sencillo, noche de devoción al desfallecido. Los que ya no están aquí te ven desde el cielo, Andrés Calvo y Ángel Fernández te piden que seas la luz de Mérida en este Miércoles Santo. Ellos también van con el palio que sale del atrio de Santa Eulalia: “…tu hijo va con la cruz al monte calvario.” y Nuestra señora del Mayor Dolor busca a su amado hijo con la santa humildad de su entereza. Paso firme, meciéndose a los sones de la Banda de Música de Cortes de Peleas que la espera en su salida. Marcha, con una revirá impecable hasta lucir su soberbia candeleria por la Rambla de la Mártir Santa Eulalia.

Fotografía: José Luís Garrido

La multitud, espera en la Puerta de la Villa el triste caminar de la madre a sabiendas de que su hijo será crucificado, “El Mayor dolor de una madre”. El Nazareno llega cansado, pues le pesan los golpes. Mira a su madre y  ella dolorosa va detrás de su hijo. Uno de los momentos de la Semana Santa de Mérida que más fieles congrega. En el camino suena: ´”Lleva Cruz y Cadenas, ese cristo Nazareno que va muriendo de pena..” palabras de dolor por sevillana que hacen que la noche se convierta en inolvidable.  Los castillos deslumbran en carrera oficial. Sobriedad y serenidad en su estación de penitencia, suenan las primeras notas de la Coral Augusta Emérita ante un escenario sobrecogedor que invita al rezo y a la reflexión.

Fotografía: Manuel Molina Bolaños

De vuelta a la Basílica, la cruz del Nazareno se hace cada vez más pesada, incluso parece que le molesta el cabello al andar. Pero continúa su penitencia con templanza, con recogimiento y la madre de los castillos le sigue. “Madre, ayúdanos a convivir con nuestro dolor”. Una de las hermandades con más nazarenos y penitentes de la ciudad pone a fin al Miércoles Santo. Noche de sencillez y elegancia a la que nos tiene acostumbrados la cofradía de los Castillos.

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