Crónica Lunes Santo 2016

Fecha:
21 de marzo de 2016
Redactora:
Celia Lafuente López
Fotografías:
José Luis Garrido
Antonio José Moreno Barriga
Marco Antonio Sánchez Nova
Luis Zama Álvarez
Manuel Molina Bolaños

“El templo de Diana abarrotado, queda una hora de penitencia y suena “Mi Amargura” para el palio. Los valientes la mecen y los capataces hacen suyo el dolor del costal con palabras de aliento: “Esto es una cuadrilla” “No hace falta más señores” “Esto es para vosotros” y la Virgen del Rosario descansa tras una chicotá de 6 minutos.”

 

UN PACTO CON EL CIELO

Un pacto con el Cielo tenía firmado la cofradía infantil en la noche del Lunes Santo, quitándose así el sabor agridulce que le dejó el domingo de Ramos.   Impecable trabajo del conjunto de la hermandad que en sus plegarias pide que el tiempo respete. Y el tiempo ha respetado, Jesús de Medinaceli, el Santísimo Cristo de las Injurias y Nuestra Señora del Rosario, salen de la Concatedral de Santa María puntutal, con la mirada expectante de cientos de personas.

Fotografía: Manuel Molina Bolaños

Primera levantá de la Virgen del Rosario “al cielo con ella” por Agustín y por Luis que no han podido pasear a la madre de los infantiles por lesión. “A este”, el capataz golpea, Nuestra Señora del Rosario se levanta del suelo con fuerza y comienzan los sones de la Banda de Música de Nuestra Señora de Guaditoca, se estrena “El Rosario de Mérida” una marcha que José Ignacio Caballero ha compuesto para la Virgen, regalo del que fuera Hermano Mayor del Calvario Fernando Carrasco. Prudente y ya con los 13 rosarios en la calle, comienza a caminar hacia concepción. La luna llena se deja ver, en una noche de cirios y capas, de costal y mantilla, cielo abierto por las rendijas del techo del palio, blanco y plata, que estrena Nuestra Señora del Rosario.

Fotografía: Luis Zama Álvarez

Las calles se impregnan del olor a incienso y matiolas, el colorido de la Hermandad, rojo y blanco, reflejan por un lado la serenidad que otorgan los años, por otro el espíritu de la juventud “La Infantil”. Devotos y turistas miran a sus ojos, la serenidad que trasmite y es que cuando Jesús de Medinaceli se acerca, el mundo calla y reflexiona. Paz interior, una noche que promete emotiva y es que cada rincón se hace más bello con el reflejo de sus andares, con la sombra que proyecta a través de los cirios que le acompañan.

Fotografía: Antonio José Moreno Barriga

Con fuerza y elegancia, tal y como acostumbra el Stmo. Cristo de las Injurias se abre paso entre la multitud que aplaude cada chicotá de la cuadrilla. Y cuando se aleja, el alma se encoje. Su espalda es la tuya, al igual que la sangre que derrama de los golpes recibidos. Pero pasivo mira al cielo y piensa: “…a nadie devolver mal por mal, no castigar injuria por injuria, no vengar bofetada con bofetada; sino con humildad de corazón…” Excelente sus andares acompañados por el tempo de la Banda de Cornetas y Tambores Virgen del Pilar de Villafranca de los Barros.

Fotografía: Marco Antonio Sánchez Nova

La infantil deslumbra en su Lunes Santo, con la puntualidad que le caracteriza y una organización soberbia. Un pacto con el cielo que deja a la hermandad que brille con luz propia. El templo de Diana abarrotado, queda una hora de penitencia y suena “Mi Amargura” para el palio. Los valientes la mecen y los capataces hacen suyo el dolor del costal con palabras de aliento: “Esto es una cuadrilla” “No hace falta más señores” “Esto es para vosotros” y la Virgen del Rosario descansa tras una chicotá de 6 minutos.

Momento íntimo para la infantil, en la concatedral, la salve desprende oración y meditación entre la hermandad. Termina una estación de penitencia impecable.

Galería Fotográfica:

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