Las capas rojas aterciopeladas inundaron el centro de la ciudad

CRÓNICA DOMINGO DE RAMOS 2018
BURRITA
Fecha:
25 de marzo de 2018
Redactora:
Celia Lafuente López
Fotografías:
Antonio José Moreno Barriga
José Manuel Romero Cerrato
Marco Antonio Sánchez Nova

 En la mano, la palma
En los ojos, la ilusión
En el corazón, la bondad
y la inocencia del alma”

La ilusión de los niños cumpliendo con la tradición y la primavera como invitada especial en este Domingo de Ramos. Son los elementos esenciales de esta primera jornada oficial de la Semana Santa, a los que se suma, el sabor del típico dulce cofrade, que cada año reparte la Cadena Cope Mérida en la Plaza de España de Mérida.

El centro de la ciudad inundado por emeritenses y turistas, pequeños y mayores deseosos de contemplar esa marea de capas roja aterciopeladas que desprende ilusión y fé.

En la mano, la palma
En los ojos, la ilusión
En el corazón, la bondad
y la inocencia del alma.

Domingo de Ramos 2018. Cofradía Infantil.
Fotografía: José Manuel Romero Cerrato

Son los niños, los infantiles que echaban a andar a las 18:30 en punto. La cuadrilla de costaleros de “La Burrita”, bien experimentada, llevó en volandas el misterio de esta cofradía que tiene cautivado a devotos y curiosos. Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que atravesó la zona más céntrica de la ciudad, acompañado por su cortejo de miradas limpias. Con un agradable sol en la espalda, subía la calle Cava, haciendo deslumbrante, aún más si cabe, su estación de penitencia. El empedrado, la Alcazaba Árabe y de fondo el Puente Romano con el Guadiana a sus pies. Estampas que solo puede ver en la Capital Extremeña. Mientras, la cofradía avanza hacía el Templo de Diana acompañados pos los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la OJE de Mérida y la Agrupación musical de María Inmaculada de Castilleja de la Cuesta, de Sevilla.

Domingo de Ramos 2018. Cofradía Infantil.
Fotografía: Antonio José Moreno Barriga

El misterio, la Burrita, exornado de manera extraordinaria, sencilla. Con lirios blanco y claveles que desprenden el color de la pasión de esta cofradía. La palmera, homenaje a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y las palmas donadas por uno de sus enfermos. Una hermandad que sigue cumpliendo expectativas, siendo una de las estaciones de penitencia que más público congrega a su alrededor por su carácter alegre y festivo.

Llegada a la concatedral con un público fiel, como cada año. Los costaleros vuelven a despertar emociones entre los presentes, pero de nuevo se hace el silencio, el respeto. La última oración, por los enfermos de Alzheimer que han acompañado a esta hermandad en toda su estación de penitencia.

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